PERLA NEGRA: Otra tarde en que el RuiZeñor no cantó
El cachetazo impensado que recibió Estudiantes el sábado en cancha de Atlanta tiene varios responsables. Para mí, que busco Perlas con más ahínco que el que pone una Abuela de Plaza de Mayo para encontrar desaparecidos en la dictadura militar, es un alivio. Porque me facilita el trabajo, porque tengo la Negra y la Blanca en un mismo partido, porque me evita el mal trago de ver los restantes partidos de la B Metropolitana.
La goleada Bohemia 4-0 ante los de Caseros no ha sido el único resultado loco de esta fecha 22. La derrota del Dream Team de Blas Armando Giunta y el empate del líder absoluto Sarmiento ante el 16º de la tabla, en Junín, también requieren psiquiatra. Cuesta entenderlas. Y aunque en las adyacencias del estadio Dr. León Kobolsky no se celebre mucho la Navidad, opto por darle a dos de los presentes allí mis regalitos que no di en la época de Papá Noel por problemas personales. La levantada futbolística de Atlanta en el final de 2009, que incluyó varias victorias consecutivas y un paréntesis con Colegiales, hacía creer que a Estudiantes le resultaría difícil el debut de 2010. Más si se tiene en cuenta que el Pincha llegaba a Villa Crespo sin su goleador, Adrián Lamanna, y sin la habilitación de sus tres refuerzos.
Sin embargo no se preveía que el ganador de la Perla Negra fuera el entrenador Fernando Ruíz. Pero, claro, esto es fútbol, y en el fútbol todo puede pasar. Y pasó que Ruíz no supo leer el partido, que hizo cambios que no debió, que tras una buena primera mitad de su equipo hizo de éste una banda de muchachos vestidos de jugadores.
La gana el técnico como la pudo ganar Lino Arce o Daniel Gojmerac –salió a bailar cada vez que lo invitaron-, pero el autor del cambio que modificó el partido lo hizo el RuiZeñor. Sacar a Sergio Tolosa, generador de fútbol en el mediocampo, para meter a un destructor como Lucas Mazzuli fue el pecado más grande. No cantar y tener la Negra en su poder, el premio mayor.
PERLA BLANCA: Un Beckham suelto en Villa Crespo
¡Con razón! Me parecía raro ver a Deivid con la que entrena Atlanta colgando de sus pantalones –ver foto-. No entendía qué hacía el carilindo en la tierra del hot dog y la NBA con una remerita del Bohemio.
Cuando en Villa Crespo el 4-0 ya era cosa juzgada, le fuimos a preguntar junto a Nacho Arias de dónde había sacado esos dos tiros libres. Pensábamos que diría que era producto de la práctica, más ese don que sólo tienen unos pocos. Así, Arias indagó a César ‘Mágico’ González: “¿Los sacaste de la galera?”, bromeando chabacanamente con el apodo del 10.
Y el pelado, lejos de tener la milésima parte de elegancia que emana el inglés, sorprendió con la respuesta. “No, es que vino Beckham hace unos días a ver si podía entrenar unos días con nosotros. Se ve que no tenía nada que hacer…Le dijimos que sí, pero que me diera una manito para perfeccionar mi pegada, porque viste que soy el alma del equipo”, tiró González.
Cuando en Villa Crespo el 4-0 ya era cosa juzgada, le fuimos a preguntar junto a Nacho Arias de dónde había sacado esos dos tiros libres. Pensábamos que diría que era producto de la práctica, más ese don que sólo tienen unos pocos. Así, Arias indagó a César ‘Mágico’ González: “¿Los sacaste de la galera?”, bromeando chabacanamente con el apodo del 10.
Y el pelado, lejos de tener la milésima parte de elegancia que emana el inglés, sorprendió con la respuesta. “No, es que vino Beckham hace unos días a ver si podía entrenar unos días con nosotros. Se ve que no tenía nada que hacer…Le dijimos que sí, pero que me diera una manito para perfeccionar mi pegada, porque viste que soy el alma del equipo”, tiró González.
El partido estaba complicado. Estudiantes era un poco más que Atlanta, por lo menos hasta que entró Mazzuli y salió Tolosa. El ‘10’ clavó un tiro libre al ángulo y otro abajo, al palo del arquero. En el medio protagonizó la jugada del segundo. Tal vez el ‘Mágico’ nos mintió y el famoso multimillonario nunca anduvo por ahí, pero nadie lo desmiente. Su pegada, tampoco.
Al cierre de esta edición, Morón goleaba 4-0 en el clásico a Chicago, con tres goles del debutante Ramiro López, un crack según quienes vieron ese partido. El baile fue importante, pero ya era tarde. La Perla Blanca se la habíamos prometido a González.
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