Por Nacho Arias
Tanto el técnico de Estudiantes, Fabián Nardozza, como el presidente, Fernando Isla Casares, manifestaron públicamente que la idea en este mercado de pases es no hacer demasiado ruido, más allá de los intentos sin suerte del gaucho por Juan Martín y el Mono Bustos. De hecho, el DT afirmó que antes de sumar jugadores a su plantel, prefiere que sigan los mismos nombres con los que logró hasta acá ubicarse en el segundo lugar del campeonato de Primera B.
Pero mientras frente a los micrófonos ambos juegan al distraído respecto a los refuerzos y catalogan como 'muy complicada' la continuidad de algún referente del equipo que, en realidad, no hay dudas de que se quedará, los hinchas coinciden en que hay puestos a reforzar si el objetivo es pelear el ascenso en un torneo tan parejo.
Si bien es cierto que, línea por línea, Nardozza encontró un once confiable, asoman un par de puntos flacos que podrían ser cubiertos aprovechando la desvinculación de otros jugadores que no son tenidos en cuenta por el entrenador. Aunque sobre gustos futbolísticos nadie tendrá nunca la razón absoluta, no son pocos los socios, hinchas y simpatizantes que apuntan distintas carencias que tiene Estudiantes.
En el arco, está claro que el Pincha cuenta con el mejor de la B y, tal vez, de todas las categorías del fútbol de ascenso. Delante de Martín Ríos, hay una defensa que se ganó la titularidad tras 22 fechas de esfuerzo, sacrificio, trabajo y, principalmente, efectividad; los dos laterales (Santana y Montero) se mostraron cada vez más confiados y el tándem central conformado por Gásperi y Tavio es otro de los fuertes de este equipo. Por lo tanto, y por lo visto en lo que va de campeonato, el primer cupo de incorporaciones sería conveniente gastarlo en un buen zaguero que pueda cubrir a los dos titulares ante cualquier contratiempo. Ni Zavaleta ni Kruchowski dan la talla.
En la mitad de cancha, Jona Soria y Sebastián Gómez terminaron afirmándose en la conformación del doble cinco, mientras que el Mudo Ruíz encontró -recostado sobre la izquierda- el lugar perfecto para explotar lo mejor de su talento y suplir la carencia de un generador de juego nato. De #8, Nardozza probó con Cristian Yassogna, Joan Gaona y Roberto Armúa, pero el que más lo convenció -y más le gusta- fue Federico Carneiro, a quien lo conoce de Platense y Acassuso. Quizá el segundo cupo debería invertirse en un enganche o un volante de buen pie. Muy difícil que eso ocurra.
Arriba, salvo que se pueda traer a un killer que doble en goles, actitud y técnica al mellizo Soriano, hay material suficiente para no tener que hacer ningún retoque. Si Edilio Cardoso vuelve a estar completamente a disposición de Nardozza, será más valioso que cualquier refuerzo en ofensiva, donde además Yassogna y Diego Figueroa cerraron el año a puro grito goleador.
En definitiva, Estudiantes debe darle salida de una vez por todas a seis o siete profesionales que ni siquiera concentran y, en algunos casos, que hace años que no van ni al banco de suplentes. Así, el presupuesto se alivianaría y habría resto para ir por un par de apellidos que complementen a un equipo que, con o sin refuerzos, igual está encaminado en la pelea un año más.
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