Por Seba Veigüelo
¿Qué le pasa a Estudiantes? Los jugadores parece que siguen de vacaciones y que la "moda" es perder con el que vaya penúltimo: primero Suárez, ahora Ssuso. De este último partido es imposible rescatar algo positivo... si ¡hasta Ríos parecía inseguro!. El Pincha no tiene una idea de juego. Desde el primer minuto, la esperanza fue tirar un bochazo certero y que pique Yassogna y gane en velocidad; algo que no sucedió por dos motivos: uno, la falta de técnica del mediocampo -que estuvo irreconocible- y dos, porque el Loco no es el mismo del año pasado. Estudiantes no pateó al arco y me cuesta encontrar una jugada con dos pases seguidos. Increíble para un equipo que quiere ascender, pero real.
Seguimos perdiendo el tiempo con Abel "siempre en offside" Soriano. ¡'Es impresionante el rubio! No hace una bien; no gana de arriba ni de abajo, no molesta, siempre en posición adelantada... lo único que generó fueron dos faltas en contra ¡Parejito! ¿Cuándo es el tiempo de Figueroa? ¿o el de Edilio? El rubio ya perdió muchos trenes. Más allá de las fallas individuales, no se vio una idea en ofensiva. El monito Soria arranca muy adelante y su fuerte es yendo desde atrás, con el campo de frente y el panorama más claro para ver bien los espacios. Hay que volver al viejo doble 5 y que Soria se desprenda desde esa posición, como hacía antes.
Por otra parte, me encantaría saber qué se le pasa por la cabeza cabeza a nuestro técnico Nardozza al momento de armar el equipo y poner entre los once a Zavaleta y a Belforti. ¡MAMA! El primero, una carreta, tendría que jugar un torneo de veteranos y ahí quizás pare a alguien; contra Acassuso parecía que estaba jugando con los hijos en la plaza. Y el segundo, lo podria acompañar a esos torneos, ya que no dio un pase bien; Soria lo buscaba para asociarse, pero Belforti le devolvía ladrillos en pases de dos metros. Obviamente, después del gol, la película de siempre: afuera Carneiro, acumulación de delanteros y Yassogna de volante. Ahí, el Mudo Ruíz tuvo dos chances claritas, pero las dos veces prefirió enganchar para su pierna inhábil y el peligro se diluyó rápido.
Así como con Suárez, a pesar del 2-0, volvimos con alguna ilusión por la entrega del equipo y las llegadas desperdiciadas, esta vez nos fuimos con la dura sensación de que se terminó todo acá. Se jugaron 70 minutos y nos volvemos a casa sin saber cómo ataja el arquero de Ssuso. No pateamos al arco y, qué curioso, a esto se gana con goles. No obstante, falta mucho, 17 finales, y los jugadores tienen que entender que es un club acostumbrado a pelear, por lo que que habrá que dar batalla hasta el final.
Espero, y lo deseo con todas mis fuerzas, que sepan dar vuelta la página. que recuperen la memoria y que me cierren la boca Soriano, Zavaleta, Carneiro, Belforti y, principalmente, Nardozza.
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