15 oct 2009

Las Perlas de la 9ª Fecha

Las Perlas de la última fecha, por Nicola Di Blasi.


PERLA BLANCA

Hoy es práctico, sólido, inteligente, ganador. Mañana será otro día. Hoy tiene cinco victorias, cuatro empates, cero derrotas. Pero claro, mañana será otro día. Comparte, también hoy, la punta del torneo. Tristán Suárez merece al menos hoy –¡sino ¿cuándo?!-la Perla Blanca de la jornada número 9 de la Primera B.


No es vistoso el equipo del otro Tano fracasado de la división, Salvador Pasini. Por eso no me animo a pronosticar que el largo camino al campeonato lo tenga como protagonista indiscutido, como sí he escrito del Almirante de Blas. Pero en el inmediato presente, los números avalan al Lechero.

Valen entonces algunos datos. El quinteto de triunfos conseguido en estas primeras nueve fechas lo obtuvo por la mínima diferencia, y sin recibir goles. De ahí la practicidad mencionada anteriormente: hace un gol y lo aguanta hasta el pitazo final. Y si no lo hace, no lo sufre. Otros dos empates en cero, e igual cantidad de pardas en uno hacen de este equipo un dolor de cabeza para los delanteros rivales.

Albano Anconetani, arquero y pilar de este equipo, fue a buscar el balón sólo dos veces del otro lado de la línea de cal y en distintos partidos. Gastón Grecco tiene en su haber cuatro de los siete gritos de Tristán Suárez y es el arma ofensiva del puntero, al menos hasta que Juan Pablo Peralta se decida a parecerse a un delantero peligroso.

Repito, el juego de los de Ezeiza no es nada lujoso, pero hoy los deposita en la cima de un torneo mediocre en lo futbolístico. He sugerido antes que sería justo con la repartija de perlas y cumpliré. Si hoy no se la entrego al Tristón de Pasini, mañana será tarde.

PERLA NEGRA

Muchos de ustedes habrán festejado y hasta llorado por el gol de Martín Palermo del último sábado. Un festejo de desahogo que les dio vida en su camino a Sudáfrica. Y por eso, probablemente, poco les haya importado que el goleador lo hiciera en posición ilícita. No los culpo. Yo festejé el penal inexistente pero sancionado a favor de Italia, contra Australia, en el último Mundial, y convertido por mi ídolo. Si no, siábamos fuori della copa…

He allí un factor común que justifica los errores arbitrales: favorecer a los grandes equipos para asegurar el espectáculo. Sin embargo, y yendo a lo que nos interesa, la Perla Negra es inevitable para el trío de jueces que estuvieron en el Ciudad de Caseros, el lunes. Porque Los Andes ni es grande ni asegura el espectáculo. No había razón para darle semejante manito…

Eduardo Gutiérrez, el principal hombre de negro, no dudó en muchas jugadas que, si bien no fueron determinantes, el que alguna vez jugó a la pelota sabe que te inclinan la cancha. Las cobró para el visitante, y al Pincha, flojito de ideas futbolísticas, se le hizo cuesta arriba.

Pero no conformes con haber hecho del campo de juego un tobogán, otro integrante del trío fantástico, el asistente Marcos Zanella, le anuló insólitamente el empate a Estudiantes. Zanella, en el último minuto del encuentro, adujo ver que en el centro del córner había salido el balón y vuelto a ingresar, por lo que el festejo de Cristian Lillo fue en vano. Lo curioso es que los mismos jugadores de Los Andes ya se resignaban a sacar del medio…

Jorge Díaz completó la terna que evitó que, por un instante al menos, Lillo se vistiera de Palermo. O más importante, de Francesco Totti.

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